miércoles, 19 de junio de 2013

Peronismo PBA: la tía de todas las batallas

Hugo Curto, a cargo de la Junta Electoral del FpV por decisión de Cristina, lanza un manolismo: el peronismo de la PBA va con tres listas (la del FpV-Casa Rosada, el FR-Massa y, ay, la lista de FDNarváez como colectora del peronismo noventista residual) y superará el 60% ya que la gente quiere participar en la discusión por el poder y que ésta se da, coincidimos claro, dentro del peronismo.

Lucas Carrasco sentencia que Curto se aleja del kirchnerismo. Más bien pareciera, como dice esta nota de Ámbito, que el kirchnerismo abre algo el juego, evitando profundizar el dogmatismo de su etapa religiosa criticada por... el propio Lucas, je. Es algo que aquí pedíamos, porque una radicalización sólo iría en detrimento del propio kirchnerismo, en estas elecciones y en la etapa que viene. Lo que en términos sociales, luego, significaría un homenaje al clásico de Machito Ponce que dice «ahora te voy a poner a gozar», pero en versión sodomista.

Seguimos con Scioli. Ikal Samoa celebra que juegue dentro del FpV. Lucas, en cambio, dio a DOS por acostado, considerando que de un lado quedó ubicado el kirchnerismo, del otro Massa y finalmente obsoleto, sin lugar, Scioli. Estamos editorializando, claro, pero labasesstá diría el Bambi si cazara un fulbo de esto (y nadie niega que pueda cazar, ojo). Acá coincidimos con ambos (no me peguen, soy dialoguista de Cobos), pero creemos que no hay que darlo por muerto, ya que la obsesión del sciolismo, desde siempre, fue ser bendecido por el dedo cristinista, y las chances no han sido clausuradas. Más bien este acto de fe, al correr detrás de CFK y haber renunciado a construir estructura (o sustraérsela al oficialismo), lo posiciona como el nuevo Boudou, que antes de la crucifixión mediática había sido ya el nuevo Scioli.

Massa, el tercero en discordia, cuenta con alguna construcción y una exitosa instalación, pero ni aún cayendo en el voluntarismo de un materialismo histórico (je) renovador cafierista (menos mal: volver al tercer Perón sería un anacronismo) podemos pensar que se acerca a un Duhalde modelo pre-legislativas '97. Acá seguimos sosteniendo que no será candidato a diputado (perdón, Omix), y las declaraciones de las palomas de su mesa de conducción parecen confirmarlo.

Ya se están preparando las listas. Del FpV (la citada nota de Ámbito) y del massismo renovadorista (valga la disgresión: el renovadorismo de Massa parece estar fundado en el no monopolio de la lapicera, rasgo sí diferenciador con el kirchnerismo en términos de construcción de poder, dado que había reabierto su etapa dogmática luego de que Kirchner la clausurara cuando sentenció que, menos con Clarín, arreglaba con todos). A partir de la próxima semana dará comienzo la guerra de encuestas. Mientras tanto, la frase de Curto, equiparando a esta elección con la de 2003 genera algún resquemor, pero se encuentra dentro de la lógica realpolitikera peronista. En 2003 quedó enterrado el menemismo, pero el peronismo recién arribó a una síntesis en 2005, luego del triunfo de CFK sobre Chiche Duhalde. Transpolando, no en este 2013. El resto dependerá, como corresponde, del soberano.

lunes, 17 de junio de 2013

Legislativas: la Justicia como campo de disputa ectópico

Es en la Ciudad de Buenos Aires y los que se conocen como grandes centros urbanos donde las legislativas cobran importancia como vehículo de un mensaje antes que como oportunidad para la selección de representantes de un distrito en el Congreso. Ocurre por diversas razones, que en realidad es una sola: telepolítica. Así, mientras que para quienes defienden a los oficialismos miden el nivel de aceptación de las gestiones nacionales y provinciales, en lo que a opositores se refiere son trampolín para nacionalizar sus figuras, siendo entendidas las elecciones como un paso previo e ineludible (es, por ejemplo, la lógica que Massa, parece, no va a cumplir, para desquicio de los opositores que necesitan de un candidato) hacia las próximas presidenciales. Ocurre entonces que luego, ya en sus bancas, muchos suelen olvidar que deben representar los intereses de sus distritos. Analicen a modo de ejemplo el discurso del ex-hincha del Atlético de Madrid, De Narváez, y verán cómo las menciones a “la Presidenta" superan ampliamente a “la provincia" o a “los bonaerenses".

A lo que vamos: la conformación del Congreso, como resultante del acto electoral, mide las posibilidades de los distintos candidatos cuando son capaces de liderar un espacio, o de los distintos proyectos en pugna cuando se imponen con claridad. Estas legislativas, a diferencia de las de 2009, presentan menores posibilidades para la alteración del equilibrio de fuerzas legislativas. Y mientras en 2009, desde los espacios opositores buscaron nacionalizar sus campañas, ahora las quieren distritales y sin vueltas.

Además, a manera de novedad, y no sólo como expresión de la atomización de partidos y políticos opositores, estas legislativas no encuentran al Congreso como campo de disputa. No sólo porque el oficialismo continúa colocando a corporaciones y grupos de poder como oposición real (y porque los opositores que colocan sus nombres en boletas persisten en su afán de representar intereses corporativos antes que ciudadanos o populares), sino por el proceso de judicialización de lo político al que venimos, lamentablemente, asistiendo. Es en el ámbito judicial el campo en el que hoy se desenvuelven y ¿resuelven? muchas, o casi todas, las tensiones políticas. Las que concitan mayor interés, por lo menos. No es entonces un gran salto concluir que la pelea no se da frente a la Plaza de los Dos Congresos sino en el ring de las cautelares, fallos, apelaciones y per saltums. Así como las legislativas de 2009 tuvieron como novedad y emergentes a los agrodiputados que ahora se van sin gloria alguna, votar diputados y senadores en octubre no sólo alterará poco el esquema de fuerzas actual en el Congreso sino que representa un atractivo menor si la oposición efectiva depende más de encontrar jueces amigos, guardianes del republicanismo montesquiuísta, que de levantar la mano en una banca o dar discursos, por lo demás, más aburridos que el segundo tiempo de Lanús 5 - River 1.

Tuvieron los opositores la oportunidad de utilizar el instrumento pensado por la Casa Rosada para nacionalizar los comicios, la elección de Consejeros por voto popular, y que la disputa se nutriera del componente judicial que la política arrastra. Da toda la impresión que prefirieron un triunfo táctico antes que la posibilidad de disputar una batalla estratégica. Jeños del mundo. Irónicos aplausos y sinceros agradecimientos a tanta torpeza política.

sábado, 15 de junio de 2013

Ahora sí: con la oposición, ¡volvió el humor!*

¡Volvió la alegría! La política nacional se llenó, nuevamente, de émulos de Pagani: todos payasos mediáticos (gracias Fabbri por tanta magia). Si nos cansamos de pedir una oposición no fue únicamente por sana competencia política, sépanlo, sino también para volver a cagarnos de risa. Es que dijimos que luego del 54% era de poco caballero reir de los caídos [1], pero gracias a que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tan afecta al teatro, con una gran tradición revisteril, revivió a los opositores para las próximas legislativa, podemos festejar que se haya ensanchado el laclausiano campo del humor político blogueril. Vayan ejemplos: Pablo D. [2] y Gerardo [3] ya están aprovechando este reverdecer de Solanas, Carrió y compañía.

No hay que perder de vista que todos estos acomodos y licuados electorales ocurren en la Perla del Plata, que antaño estuvo más cerca de París que de Rosario. Perdón, amigos porteños; perdón, Fito, pero permítanle a este payuca del interior cagarse un poco de risa. Un matrimonio (político, Marchetti, no te calentés) entre Prat Gay y Victoria Donda, en Tucumán, ¡no se consigue! Si no me creen, recuerden que Vicky se fue del FpV porque el kirchnerismo pagaba deuda externa; y ahora va con Alfonso quien, si pudiera, empeñaría a su vieja para pagar más deuda. Por supuesto, la empeñaría con el aval de dos o tres bancos (previa comisión), luego de que una calificadora de riesgo la evaluara (contraprestación mediante) y el prestamista sería, cómo no, el Fondo Monetario. Y Vicky no tendría problema, siempre y cuando las condicionalidades del FMI no involucraran dejar de portarse mal.

Si por otro lado consideramos que el tándem Carrió Solanas es sindicado como número atractivo, con posibilidades de triunfo, sólo podemos concluir que, en comparación con la CABA, los votos de Salta o Formosa parecen todos de politólogos egresados en Harvard. ¡Bajísima la calidad del voto en Baires! Tan baja que deberíamos apelar no al voto calificado sino a los votos descalificados [4] y anularlos a todos, anexar la CABA a Jujuy y que aprendan algo. En la Tacita de Plata, por lo menos, Gerardo Morales nunca pasó de un honroso segundo puesto. Si, como algunos pronostican, interesadamente [5], Carrió terminara primera, al traslado de la Capital lo sacamos por un tubo. Como supo comentar ram en el posteo anterior: «...un votante al que una ciudad le tapa el país, es el votante de peor calidad...». ¿Y Lozano? Subido a la cresta de la ola de Marea Popular. Y se enojaban cuando les decían Proyecto Surf... ¿hay derecho?

Pero que las chanzas no nos tapen el bosque (no, este no va a ser un chiste sobre Pino), siempre hay que festejar que los jóvenes se sumen a la política: Terragno, vos sos bienvenido. Gil Lavedra, vos también. A Lavagna no se si saludarlo o no: ya fue peronista, radical, del PRO y ahora un ultralavagnista que, según Morales Solá, viene trabajando fuertemente en acuerdos para evitar la re-reelección. Acuerdos secretos, seguramente. Tan secretos que ni él los conoce. Pero hay que reconocer que tantos desvíos políticos pueden ser un activo en su campaña: a Patricia Bullrich mal no le fue, ¿no?

En fin, que si eso es centroizquierda, Obama es guevarista de Tumini. No nos vamos a olvidar del PRO, tranquilos, pero tampoco nos vamos a reir de un partido al que le quedan dos años de vida y tiene al proyecto presidencial de Macri en terapia intensiva y con asistencia mecánica respiratoria. Pero no se preocupen, que aunque Susana esté haciendo la dieta de las tres P, seguro un lugarcito, en su living, le hace antes de las elecciones. Ya imagino un productor, al teléfono, diciéndole a la Giménez:

- Su, localizamos a Mauricio Macri...
- ¿¡Vivo!?
- Eh...

Sólo faltaría que las candidatas del kirchnerismo, en “la Ciudad", fueran Moria y Sofía Gala Porro. ¡Qué buena sería esa campaña!

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2012/05/el-humor-en-tiempos-del-54.html

[2] http://segundaslecturas.blogspot.com.ar/2013/06/cierre-de-alianzas-electorales-un-chiste.html

[3] http://tirandoalmedio.blogspot.com.ar/2013/06/no-se-olviden-de-lavagna.html

[4] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2011/06/el-voto-descalificado.html

[5] http://artepolitica.com/articulos/el-papel-de-la-tercera-fuerza-en-la-caba/

* Volvió también este post levantado debido a la tragedia de Castelar. Recuérdenme no postear antes de, por lo menos, ojear algún diario.

viernes, 14 de junio de 2013

La complejidad del electorado porteño

Buen análisis de Pablo Ferreyra [1], que comienza como suelen empezar los artículos político-electorales que se refieren a la CABA: «la complejidad del electorado porteño es innegable...», dice. Hay quienes se refieren a éste como una incógnita. Otros ¿elogian? una supuesta sutileza.

Ni sutil, complejo o una incógnita, disculpen: a mí me parece bastante simple:

1. Votan mandando mensajes nacionales antes que distritales, algo característico de ciudades capitales y grandes centros urbanos con necesidades básicas satisfechas.
2. Está constituida por sectores muy permeables al bombardeo mediático.
3. Debido a 1 y 2, casi por regla general, votan por la oposición (así, ahora estarían por votar a la oposición nacional, pero también a la oposición local al PRO).
4. Se sienten progresistas en lo social y conservadores en cuanto a la economía (otra vez, necesidades básicas satisfechas). Es decir, liberales casi de manual.
5. Políticamente se encuentran inclinados hacia el antiperonismo (porque el peronismo es de cabecitas negras y característico de los regímenes feudales provinciales con baja calidad de voto), algo que llevó a los radicales, en el '94, a considerarlo territorio propio.
6. Al saberse vidriera nacional (punto 1), detestan todo aquello que no puede exhibirse en vidriera: la corrupción y el clientelismo son un horror.
7. Ya fuera de análisis, tienen una tonada francamente irritante y los provincianos que se asimilan encandilados ostentan la fe de los conversos [1].

Este listado puede parecer políticamente incorrecto, y hasta un análisis inconveniente, puesto que trasunta derrotismo para el actual imaginario social que propone el kirchnerismo. Sin embargo, sumado a que se ha probado que el discurso progresista de defensa de la educación y salud no es central para el electorado porteño, puede ser una base para pensar en una verdadera estrategia para la búsqueda del poder en el distrito. Algo que, desde la salida de Ibarra, no parece haber sido un afán del oficialismo nacional. Algo deliberado, agregaría, pensando en la conveniencia de contar con un contrincante ideal como Macri.

[1] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2010/02/osvaldo-bazan-manual-del-porteno.html

jueves, 13 de junio de 2013

Castelar y Randazzo

A partir de la tragedia de Once -producto de nueve años de poner el acento en el precio del boleto antes que en la calidad del transporte, de respetar contratos y el esquema de concesiones heredado del neoliberalismo antes que batallar por recuperar el transporte para el Estado y, un dato no menor, la destrucción pertinaz del sistema acaecido durante más de veinte años y antes de la llegada del kirchnerismo al gobierno-, a partir de Once, decíamos, el gobierno decidió, sí, finalmente, ¿por qué no antes?, hacerse cargo de la situación del transporte metropolitano (PBA-CABA), con plena conciencia de que debería cargar con costos políticos que un gobierno de otro cuño se hubiera sacado de encima apelando al recetario y relato de la administración privada lisa y llana o, como se hizo con salud y educación antes, con su traspaso al ámbito provincial.

Según Chequeado.com [1]: «... la inversión pública en transporte, dirigida principalmente a obras viales, se incrementó significativamente en las gestiones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Entre 2002 y 2009, la Inversión Real Directa (IRD) del sector público argentino registró un aumento de casi diez veces en precios constantes.

La inversión en el sector transporte, que absorbe alrededor del 70% de la IRD, aumentó del 0,15 % del PBI en 2002 a casi un 0,7% en 2009. Sin embargo, el 81,4% de esa inversión se destinó únicamente a la red vial y sólo el 13% al sistema de ferrocarriles...».

A pesar de estos datos mañana todos los editoriales pedirán la renuncia de Randazzo, a quien aquí bancamos por ser uno de los pocos ministros con resultados concretos en los desafíos que le tocó enfrentar (otro podría ser Bossio, el ministro de la ANSES). Manolo lo llama muerto político [2]. Acá no coincidimos en la caracterización, pero esta nueva tragedia con seguridad lo obligará a desarmar cualquier valija que estuviera preparando y centrarse en seguir recuperando el transporte. Cuestión que debería ir por el lado de lo que sostuvimos hace días en un posteo [3] con escasa respuesta: dar por finalizado el esquema de concesiones, estatizar los servicios y hacer extensivo esto a las tercerizaciones que también maman de la teta estatal porque «...si el Estado la va a poner, no tienen por qué llevársela los privados, menos aún si lo que recauden mejora la ecuación. Un tipo de sintonía fina...». Por si hiciera falta, controlar dentro del mismo Estado es muchísimo más simple que controlar a un privado.

[1] http://chequeado.com/el-explicador/1639-sarmiento-el-contexto-del-choque-en-datos.html

[2] http://deshonestidadintelectual.blogspot.com.ar/2013/06/cruce-zapiola-el-relato-y-la-desgracia.html

[3] http://loshuevosylasideas.blogspot.com.ar/2013/06/yo-quiero-ver-un-tren.html

miércoles, 12 de junio de 2013

Servini y el Consejo de la Magistratura

Más allá de si uno apoya al oficialismo o a la oposición, debería primar la racionalidad política para comprender que el freno a la elección popular de Consejeros por parte de Servini de Cubría es un atropello a nada más pero nada menos que la democracia representativa: yo, vos, tu vecino, votamos; en segunda instancia nuestros representantes votan una modificación en el Congreso. Y luego es la misma Justicia, como jueza y parte, la que determina qué va a finalmente ocurrir.

Jueces y partes.

Es similar al caso de la acordada de los Supremos con Fayt, que le permite a un juez, cuya función es hacer cumplir la letra de la Constitución, no cumplirla él mismo. Glorioso. Trasladado al Ejecutivo sería como si CFK decidiera, junto con el resto de los Presidentes latinoamericanos, seguir gobernando más allá de 2015 aunque la Constitución se lo prohíba expresamente. Acordada de Unasur y listo.

Los políticos opositores deberían comprender cabalmente esto, y abandonar el corporativismo. Porque es exactamente eso lo que pretende mantener el poder Judicial (amén del actual equilibrio de fuerzas en sostén del status quo): continuar con la estrategia de componendas corporativas. Quieren corporativismo: que el gobierno, como corporación política, hubiera ido a negociar con ellos, corporación judicial. Como siempre, antes.

Ocurrió lo mismo cuando se votó la Ley de Medios en el Congreso. Los políticos opositores se sometieron a humillaciones y mamarrachos aunque a ellos mismos, si pretenden ser gobierno algún día, les hubiera convenido votarla levantando las dos manos, subiendo al estrado para bailar punchi, previo pedido a la Presidencia del cuerpo que pusiera parlantes y bolas de espejos.

Al final del día todo es político. Que Fayt se quede. Que Lorenzetti maneje la caja cuando debería ser el Consejo de la Magistratura, ese organismo creado por radicales y para radicales durante la última modificación Constitucional. Es que no hay que engañarse: la Constitución es la resultante de un equilibrio de fuerzas políticas en un momento determinado.

Una de las primeras resoluciones que debería tomar el próximo gobierno es llamar a una constituyente y modificar la Constitución. Y que de una buena vez quede asentado que es el pueblo el que elige sus representantes y ellos los que gobiernan.

Solo resta mandarle saludos a Montesquieu [1] y sostener, como dijo recientemente Rucio: «...o las instituciones de la democracia se empoderan de los resortes que dirimen las contradicciones de la sociedad, o seguimos permitiendo que las corporaciones dicten las reglas...».

[1] http://aldoulisesjarma.blogspot.com.ar/2009/01/no-jodan-con-montesquieu.html

[2] http://lacolumnaderucio.blogspot.com.ar/2013/06/macri-y-su-poker-de-heces.html

martes, 11 de junio de 2013

Yo quiero ver un tren

La mañana me encuentra sospechando en el aire... híper ultra contaminado (...)
Yo quiero ver un tren. Llévame a ver un tren...

Scibona planteó en LA NACION [1] que el oficialismo reestatizará más líneas ferroviarias antes de las elecciones y, como pocas veces ocurre, uno desea que esta vez estén cantando la justa.

Más allá de la cuestiones ideológicas y estratégicas a las que uno apela como soporte, Scibona menciona los argumentos electorales (esa maldad intrínseca del kirchnerismo para tomar medidas en beneficio popular y esperar, luego, retribución en las urnas. Profundo asco) pero, más importante, los argumentos económicos, emparentados con una de las razones que llevaron a reestatizar las jubilaciones privadas. Alienta a pensar en que la información pueda concretarse: «...el gobierno de Cristina Kirchner podría anunciar la reestatización de por lo menos 5 de las 7 líneas ferroviarias de pasajeros del área metropolitana (...) esa decisión en ciernes sinceraría una paradoja: el costo operativo de esos servicios concesionados por el Estado nacional a operadores privados es cubierto mayormente por el mismo Estado mediante subsidios que no han dejado de crecer. La prueba es que, según cifras oficiales, insumieron 2116 millones de pesos en lo que va de 2013 y 4700 millones a lo largo de 2012. De ese total, casi 70% en promedio se destina al pago de salarios, proporción que se eleva al 75% en algunas líneas. Conclusión: el Estado reestatizaría servicios virtualmente estatales...».

Cuando en 2009 el oficialismo decidió recuperar el dinero timbeado por las AFJPs tuvo en cuenta Lehman Brothers, pero más aún que el Estado se hacía cargo de una parte importante de las jubilaciones privadas. Por supuesto, uno de los argumentos para seguir combatiendo la “intromisión" del Estado será el “¿por que ahora?", que no es otra cosa que el reconocimiento de una derrota discursiva y la incapacidad por torcer la percepción de buena parte de la ciudadanía (Lapop 2010, Vanderbilt, EE.UU.) de que el Estado debe gestionar lo que efectivamente debe ser público. Como cuenta Aldo que ahora reflexionan los británicos acerca de las privatizaciones ferroviarias tatcherianas [2]: «...Ferrocarril privatizados han significado mayores tarifas, trenes viejos y una mayor factura para el contribuyente, con las empresas de trenes desviando las ganancias a los accionistas sin apenas inversión, señala un informe reciente.
Los investigadores dijeron que el público se "engañó" al pedir la abolición de las empresas ferroviarias estatales (...) El informe (...) dice que las compañías de trenes privadas dependen en gran medida de las subvenciones públicas para ejecutar los serviciosSostiene que la privatización ha dado lugar a un subsidio indirecto oculto de los contribuyentes...».

¿Y por qué ahora, entonces? Porque la oportunidad lo amerita. Porque el sistema de alianzas (o su ausencia, algo que hemos criticado) ahora lo permite: con Moyano afuera se perdió potencialmente presencia callejera y se sumó al campo opositor un activo engordado políticamente, durante un buen tiempo, por el propio oficialismo, pero permite avanzar, por ejemplo, con la reestatización del control del Belgrano Cargas. Y hacer a aquello que ya sostenía CFK en 2010 y 2011 acerca de la competitividad. Y porque si el Estado la va a poner, no tienen por qué llevársela los privados, menos aún si lo que recauden mejora la ecuación. Un tipo de sintonía fina, digamos.

Si finalmente podemos celebrar lo adelantado por Scibona, será eran referencia al transporte en el área metropolitana de la CABA-GBA, radio de acción principal del kirchnerismo como movimiento político. El transporte en las provincias, como debería ser en el GBA-PBA y en la CABA, depende del poder institucional local, pero está, como suele ocurrir, bajo la presión de concesionarios que invierten poco o nada y exigen incrementos en los subsidios luego de cada paritaria. No sería una mala idea que avanzaran por la senda que está empezando a trazar para el transporte que de el depende el Estado Nacional.

[1] http://www.lanacion.com.ar/m1/1589802-la-reestatizacion-estatal

[2] http://aldoulisesjarma.blogspot.com.ar/2013/06/el-nuevo-orden.html