viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia: carta del Indio Solari a Rod Stewart

A pesar de que Rod nació en Londres, es como Natalia Oreiro (!), que nadie cree que sea verdaderamente uruguaya (pero Escocia ni siquiera tiene a Catherine Zeta-Jones). Y como perdieron los secesionistas, copipasteamos nuestras agudas reflexiones tuiteras:

— ¡El que no salta es un inglés! ¡El que no salta es un inglés! *no salta el 54% de los escoceses*

— ¿Y la mesa de Necocheland?

— Los secesionistas celebraban su victoria en Pericoburgh.

— Escoceses putos, no se ponen los pantalones largos.

— La carta del Indio Solari a Sean Connery.

— Otra carta de Solari a Ian Anderson. Termina con un “vo' seguí soplando la flauta traversa nomá'".

— Soplar la gaita = soplar la quena.

— Calma, radicales escoceses, que faltan cargar las mesas de The Slaughtering (La Matanza)

— Slaughterinburgh, en el Conurbano británico, evidentemente no está gobernada por Barones.

— Pierden un plebiscito. Toman whisky.

— Lo que dice Alex Salmond. Y cómo lo dice.

— Que Escocia pretenda separarse de Gran Bretaña es como que Mendoza planteara independizarse de Chile *lo multa el INADI, la Conmebol, Vila, Manzano...*

— La guerra de secesión en tiempos gay-friendly *lo denuncia Alex Freyre*

—The number of Braveheart's jokes is too damn high.

— La secuela de Braveheart: Babeheart.

—Escocés secesionista / qué amargado se te ve / vos sos hincha de Mel Gibson / y lo míras por TV #IsSong

— #IsSong2: Escocés secesionista / qué amargado se te ve / proyectaste una de piñas / te salió El Paciente Inglés

— Olé olé / olé olá / vamo' todo' junto' / a granbretañear / si so' de Escocia, ¡puto! / te queré' matá'... #Song3

— Finalmente, CAMERON tuvo un buen DÍAZ:

lunes, 15 de septiembre de 2014

La Cámpora: ¿del consumo de poder a la generación electoral?

Se pueden realizar múltiples lecturas del acto de La Cámpora el sábado en Argentinos Jrs. Ciertamente el camporismo celebra la convocatoria (no es exagerado decir que no existe hoy aparato que convoque así; las últimas movilizaciones de Moyano y Barrionuevo lo certifican) y que Máximo Kirchner fuera el orador final del evento. El antikirchnerismo militante, por otro lado, centró su análisis en el desafío que implica nominar a Cristina para una re-reelección y en el carácter dinástico de la portación de apellido. La tapa dominical de Clarín fue sintomática: “Volvieron a caer la imagen de Cristina y la del gobierno”, cosa que no podría achacarse, claro, al acto de anteayer.


Vamos con algunas reflexiones al respecto. La primera es que no se entiende la necesidad de seguir colocando a la Presidenta en el centro de un escenario que nunca abandonó; fue lo que hizo su hijo cuando señaló las dificultades que tendría la oposición para ganarle. (Para nosotros, que venimos analizando el proceso electoral brasileño, éste sería aún más relevante en términos comparativos). El massismo digital celebraba luego las palabras de Máximo, recordando que Massa pidió el voto para “parar la re-re” y “lo hizo”, otro exceso de relato épico sin fundamento alguno en la realidad, sólo en el business del país dividido. Entonces, relanzar la fallida esperanza de una re-reelección, además imposible, es contraproducente y de corto vuelo. Pero logra algo: abonar el campo para el republicanismo versión Sabsay. Por si lo anterior no bastara, sirve para movilizar a la chanza y para el divertimiento del universo extra-camporista. Y me entristece. Más si consideramos que el pedido no le agrega nada al oficialismo: el escenario aún se ordena según las coordenadas gobierno/oposición, kirchnerismo/anti-kirchnerismo, peronismo/republicanismo socialdemócrata a la europea y cualquier otra dicotomía similar que quieran pensar.

Pensemos en términos electorales: no les sirve a Scioli o Randazzo, que basan su fortaleza en otros aspectos: el gobernador de la PBA en su historia dentro del espacio y su capacidad para ser el oficialista menos kirchnerista, Randazzo en la gestión en documentación, transporte y en ser el oficialista más K que mide. Sí les sirve a Massa y Macri, y podremos observarlo en estos siguientes días. Esta reflexión tiene justificación: vaya si hemos escrito largo y tendido en este blog sobre la inconveniencia de engordar al adversario y disminuir las chances de los propios.

Retornemos a la convocatoria. ¿Sólo sirvió para apuntalar a Cristina? No, fue antes un acto para consolidar a la propia organización, una demostración de músculo y un modo de continuar aglutinando a la militancia. También un mensaje hacia el afuera peronista al que hizo referencia Máximo al decir que el Frente para la Victoria es más amplio que lo que allí estaba presente. Traducido: pueden contar con nosotros… o no. Y es cierto, pero también advertimos que alcanzar un equilibrio será tarea delicada. ¿Cómo contar con el camporismo sin que éste convierta la campaña en un plebiscito de los años kirchneristas? Como venimos sosteniendo: la relación continuidades/cambios podrá inclinarse hacia la primera en términos electorales si y sólo si la economía acompaña. Y la posición de La Cámpora es de continuidad pura, imposible sin Cristina en la boleta (a modo de ejemplo, es distinta la del Movimiento Evita, que planteó la necesidad de mirar más allá de la defensa de lo realizado).

El capítulo Máximo Kirchner no puede ser soslayado: es innegable que la militancia kirchnerista se entusiasmó. Hay allí un germen de ruptura: la organización juvenil se nucleó siempre en torno a la electorabilidad de Cristina (por eso reclaman un dedo de CFK que señale al candidato) y ahora pretenden trasladar ese liderazgo a la siguiente generación Kirchner. ¿Podrán hacerlo? Para quien escribe resulta muy difícil (sino imposible) pensar en Máximo encabezando alguna boleta el año próximo, condición necesaria para sentarse a dialogar en la mesa peronista (no sería así, claro, en la mesa del radicalismo). ¿Alcanza con un acto masivo? La lógica militante es distinta de la lógica electoral y tenemos en nuestro país el ejemplo de Víctor De Gennaro. Martín Rodríguez resumió recientemente los años kirchneristas bajo las coordenadas “Orden y Progresismo”; podríamos traducirlas como gestión e ideología. ¿Alcanzaría sólo con lo segundo? Otra pregunta: la militancia camporista miró siempre hacia Cristina, ¿es posible que pose en cambio su mirada en Máximo mientras CFK está aún presente? Trocar la lógica de consumo de poder por la lógica de una generación electoral implica tiempos y herramientas distintas a las de un recambio cupular en una estructura piramidal. Significa, en cambio, hacer política de cara al electorado. O como suelen advertir los politólogos en sus elaborados papers académicos, antes de olvidarlos en la mesa de algún bar: implica meter la gamba hasta la rodilla en el barro, y no precisamente el de la Historia.

* Imagen: @srodriguezrey

jueves, 11 de septiembre de 2014

Brasil: empate técnico entre Dilma y Marina para la segunda vuelta

Mientras en nuestro país se debate la ley de pago soberano (es un modo de decir, los argumentos opositores se reducen a no votar una ley del oficialismo), y el debate mediático está motorizado por las declaraciones oportunistas e irresponsables de Ivo Cutzarida o VHMorales, pasan cosas más importantes en nuestro subcontinente: las elecciones en el hermano país vapuleado por Alemania y Holanda.

Un digresión antes: considero importante la ley de pago soberano, pero no implica modificación efectiva alguna en el litigio que mantenemos con los fondos buitres prohijado por Griesa. Sí representa(ba) una oportunidad para demostrar que la defensa de la soberanía y las arcas estatales son una cuestión de Estado, pero es evidente que se privilegia la disputa electoral. Imagino a Paul Singer contento con el accionar de nuestra oposición vernácula, que adelanta una posición más amistosa hacia sus intereses en caso de resultar elegidos en 2015. Cerramos y retornamos a Brasil.

Sorprende la escasa repercusión que en nuestro país recibe el proceso eleccionario brasileño. Sostenemos, casi en soledad, que “una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente". Marcelo Falak lo confirma en Ámbito: «...creció con fuerza la posibilidad de una derrota del Partido de los Trabajadores, único garante de un bloque fuerte. Las restricciones argentinas a las exportaciones, las polémicas comerciales recurrentes y los controles cambiarios que complican la repatriación de dividendos de las empresas extranjeras son un permanente motivo de irritación política en los socios regionales del país. Esto se tradujo en una intensa presión empresarial para que Brasil pueda negociar en soledad acuerdos de libre comercio con otros países y bloques , lo que convertiría al Mercosur en un bonsái y, a través de la llegada masiva a su mercado de nuevos y más eficientes competidores, condicionaría las posibilidades de desarrollo industrial de la Argentina (...) El plan es, entonces, promover acuerdos comerciales de "dos velocidades" para los distintos miembros del bloque , algo que ni siquiera debe ser negociado entre la Argentina y Brasil ya que, explica la plataforma, ello es compatible con el Tratado de Asunción. En pocas palabras: con Marina presidenta, Brasil se cortaría en soledad en las negociaciones internacionales . El objetivo estratégico es, explica, avanzar en la integración con la UE, con la Alianza del Pacífico y con los propios Estados Unidos...». No sería distinto con Aecio Neves, y la propia nota de Ámbito da cuenta de ello. Los mentideros brasileños cuentan que el propio FHCardoso, líder del PSDB que postula a Neves estaría inclinándose por dar soporte a Marina y el PSB. Podríamos incluir ese dato en aquel posteo en el que trazábamos paralelos entre el proceso electoral brasileño y el que enfrentaremos en nuestro país el año próximo: aquí también cualquier opción opositora funcionaría a modo de colectora para la opción republicana que acceda al segundo turno electoral.

A escasas tres semanas de la primera vuelta, no ha habido en Brasil algún vuelco en el electorado, pero continúa la tendencia evidenciada en las últimas semanas, que avanza hacia un escenario de polarización y empate entre la presidenta Dilma y Marina Silva. Decíamos que muestran un leve descenso de Marina de la semana anterior a esta (de 50 a 48% para el ballotage) y un leve incremento de Dilma (de 34 a 35% para la primera vuelta y de 40 a 41% para el ballotage". Ahora Datafolha, la consultora estrella a la que vienen y venimos siguiendo, entrega números más alentadores: “...en relación al primer turno, la presidenta osciló un punto para arriba, y Marina un punto hacia abajo, aumentando la diferencia entre ellas a tres puntos, también dentro del margen de error: 36% para Dilma y 33% para Marina..." —Aecio conserva una intención del 15%— “...Para el segundo turno cayó a cuatro puntos la diferencia entre ellas, lo que resulta en empate técnico (47% para Marina y 43% para Dilma). La semana pasada Marina estaba al frente con 48% de las intenciones de voto contra 41% de Dilma...".

Como podemos ver, luego de la irrupción del fenómeno Marina posterior a la muerte de Eduardo Campos, la tendencia hacia la convergencia se ha acentuado. Esto incrementa las chances de continuidad, lo que redituaría en beneficios políticos y económicos para el bloque regional y la Argentina. Es preocupante, en cambio, observar que hay dirigentes en nuestra oposición que observan la posibilidad de Marina Silva con esperanza, a la espera de que una alternancia en Brasil propicie un efecto contagio en nuestro país.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Marina Silva, la esperanza negra de los mais blancos do mundo

Un golpe de vista al esbozo de programa de gobierno elaborado por (o para) el PSB y Marina Silva permite —en un plano referencial— inferir que un gobierno de esta coalición se encontraría a la derecha, en términos económicos y sociales, del Partido de los Trabajadores de Lula y Dilma. Como dijimos, al tiempo que forzábamos algunos paralelos entre el desarrollo electoral brasileño y el de nuestro país, “una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente". No es necesario ser un genio para sostenerlo, aunque no invalida la caracterización y este bloguero la agradece: voçe e amablinho, muito obrigado. Veamos.

En primer término, podemos jauretchearla y decir que si tengo alguna duda, sólo debo leer que Silva entusiasma al Wall Street Journal para rápidamente comprender qué posición tomar. También The Guardian saluda sus posibilidades: Marina es vista como la esperanza negra de los mais blancos do mundo. Tiene fortalezas como candidata: parece más brasileña que Dilma. Más pobre también. Es ecologista, la primera “green" con posibilidades de comandar uno de los pulmones del planeta. El sueño de toda Camila Speziale, claro. En este frente podemos plantar nuestra segunda bandera de alerta: ¿una agenda de sustentabilidad ecológica es lo que necesita un país con los bolsones de pobreza endémica que tiene Brasil? Recuerdo las palabras de Chico Buarque al ser consultado sobre la internacionalización de la Amazonia: ¡internacionalizame ésta! (bueh, no lo dijo así, sino que si vamos a ser sucios comunistas incluyamos también al petróleo y a las finanzas de los países ricos).

Podríamos además ponernos en moralistas y preguntar quién financia a Marina, pero la que tiene discurso carriotista es ella. Sí sabemos quiénes se alegran con su crecimiento. Retornando al primer párrafo, su programa económico implica fernandohenriquecardosismo al palo: “...apertura comercial, ajuste fiscal, cambio libre sin intervención estatal y empresas del Estado que probablemente serán desguazadas y parcial o totalmente privatizadas (...) se compromete a mantener los planes de vivienda popular. Sólo que con una condición: que sean financiados por los bancos privados (...) Este tipo de “perlasprogramáticas constituye junto con la independencia del Banco Central, una conquista de los mercados financieros, la explicación del entusiasmo demostrado por los operadores de la Bolsa de San Pablo, que pega saltos significativos cada vez que aumenta la popularidad de Marina Silva...". ¿Pero por qué sería antes una derrota del PT que una victoria de Marina la que tendría consecuencias sobre el subcontinente? Porque como en Argentina, como en Bolivia, Venezuela o en Paraguay previo al golpe a Lugo, las facciones opositoras se entregan para —o pretenden— un cambio de orientación que les permita dejar atrás esta década pos neoliberal, en la que los Estados fueron fagocitando márgenes a los actores económicos dominantes. Aún dentro de economías latinoamericanas más dependientes de los flujos externos como Perú podemos observar este fenómeno, y las críticas reales al gobierno de Humala se relacionan mucho con la postergación de algunas transnacionales debido al ingreso de la brasileña Odebretch al mercado.

No debería ser necesario remarcar la importancia de nuestra sociedad comercial con Brasil. Este mapa muestra de dónde proviene el grueso de nuestras importaciones y Pagni nos recordó recientemente que cada vez que el PBI brasileño cae un punto, las exportaciones argentinas a ese mercado se reducen entre 2,3 y 3,1%". Pero podríamos suponer que un gobierno de Silva haría crecer a Brasil 10, 20 o 50 pp al año, ¿por qué no? (bueno, no; y sabemos lo que significa en términos de sufrimiento humano un programa neoliberal), pero supongamos. Deberíamos entonces pensar en la cuestión política, que debería ser en un mundo ideal la que prefigurara lo económico. Y en ocasiones hasta ocurre así y todo. Los deseos de la fauna opositora nuestra (y de otras latitudes) por triunfos de Capriles antes o Silva ahora serían incomprensibles sin considerar la sinergia operada entre el PT y el kirchnerismo en nuestro país, y con el resto de los populismos latinoamericanos que no adhirieron al Consenso de Washington. De algún modo estos regímenes se prohijaron entre sí, pero comprendiendo el peso simbólico y efectivo de Brasil. ¿Evo sin Lula y Kirchner? ¿La caída del ALCA? ¿El pago de contado al FMI? Que Dilma deba defender esa política exterior habla de lo que podemos esperar de cualquier opositor en materia de integración regional.

El desafío Marina obligó a Dilma y al PT a una estrategia de polarización más abierta, algo que el kirchnerismo supo aprovechar en momento de la resistencia cuando habló de visibilizaciones e invisibilizaciones. Desangelar, en último sentido. Los primeros números parecen avalarlos, ya que muestran un leve descenso de Marina de la semana anterior a esta (de 50 a 48% para el ballotage) y un leve incremento de Dilma (de 34 a 35% para la primera vuelta y de 40 a 41% para el ballotage). Marina Silva y canta melodías de antaño, pero nada está escrito en piedra aún, y elegimos repetir el concepto con el que cerramos el posteo anterior: en 2015 seremos nosotros quienes enfrentemos una disyuntiva similar. Igual: brasileiro, voçe se morfó sietinho.

sábado, 30 de agosto de 2014

Dilma o Marina Silva: ¿tercera vía en Brasil? ¿Y en Argentina?

A un mes de la primera vuelta presidencial en el país del 1-7 –previstas para el 5 de octubre–, la muerte accidental de Eduardo Campos puso el mapa político brasileño cabeza arriba: si con el fallecido candidato Dilma marchaba primera y sin obstáculos a su reelección en segundo turno, la emergencia de la candidata a vice de Campos, Marina Silva, no sólo puso en cuestión ese escenario sino que la última encuesta de Datafhola pronostica que la ambientalista Silva se alzaría con el triunfo en ballotage. ¿Cualquier parecido con nuestro país es mera casualidad? Por suerte, queda un buen trecho a recorrer en Argentina.

En Brasil, en cambio, comenzó una nueva carrera. No se trata de una maratón, ciertamente, sino de un sprint de 100 metros al que Dilma llega cansada para enfrentar a una candidata de piernas frescas. No es casualidad que un intelectual brasileño como Emir Sader haya tomado las armas de la 2.0: "Votar na Marina e' entregar o Brasil pros EUA", "Votar na Marina e' entregar o pais pro Itau. (Requiao)", lanzó en Twitter, demostrando su preocupación. También Dilma, quien en referencia al desafío que representa Silva para el PT y su adversario "natural", el PSDB de Aécio Neves, deslizó que quien pretenda "gobernar sin los partidos políticos coquetea con el autoritarismo". ¿Podemos encontrar allí otro link al escenario argentino hacia 2015?

La evolución de los guarismos brasileños nos muestra que en noviembre/2013 Dilma vencía en primera vuelta con el 47% frente a Neves (19%) y Campos (11%). En julio de este año Dilma (36%) debía enfrentar ya una segunda vuelta contra Neves (20%) mientras Campos descendía a un 8%. Luego de la muerte de Campos, el 18 de agosto –y cuando aún no había sido seleccionada en su reemplazo–, Silva se colocaba ya segunda (21%) detrás de Dilma, todavía con 36% y por delante de Neves (20%). Como señala Renato Meirelles, de Data Popular, el crecimiento de la ex ministra de Medio Ambiente de Lula se da entonces a partir de quienes antes anularían el voto o se encontraban engordando el ítem Indecisos: "Dilma tiene el electorado de la clase D y E, no tendría clases A y B, y decidió dar prioridad a la clase C. El de Aecio es lo contrario: él tiene el voto de la clase A y B, no tendría el D y E y prioriza clase C. Marina no tiene este voto de clase C. Cuenta con el voto de la clase media enojada, joven y educada, que votaría nulo hasta entonces, tiene el más básico, evangélico, los menos educados, y no tiene el voto de la clase C. Y puede que no lo necesite. ¿Qué ocurrió ahora? (Silva) creció sin tomar el voto de nadie: captura el nulo e indeciso. Ella creció porque no había perspectiva política. ¿Cuál es el nuevo componente? Era una campaña sin emoción. No había candidatos que se movilizaran, que apasionaran...". Nuevamente, una pregunta para finalizar el párrafo: ¿se relaciona esto con lo que ocurre en nuestro país?

Intentemos ahora responder las preguntas planteadas en relación a la Argentina: la primera se relaciona con la del título y con algo que venimos sosteniendo desde las pasadas legislativas. Flota un cierto tufillo a cansancio con el sistema político imperante. No es descabellado: gobierna desde 2003 y puede remontarse a 2002. ¿Abre eso las posibilidades del radicalismo/socialismo santafesino? Sí, aún a pesar del recuerdo de la Alianza. Pero explica más y mejor los números encuestológicos de Mauricio Macri y Sergio Massa, premiado electoralmente en 2013 por esa ruptura con el sistema de poder peronista/kirchnerista (aunque fuera sólo en apariencia). La posibilidad más que cierta de un ballotage, por primera vez en nuestra historia, no puede sino ser sintomático. Marina Silva, como Massa en nuestro país, representa también algo parecido a una cuña del propio palo y –como explica Mereilles en el artículo antes linkeado– plantea una dificultad al PT para rebatir su candidatura: formó parte del gobierno pero aún así es una figura nueva, con la consecuente carga de esperanza que ello incorpora a la ecuación. Intenta además desbordar los límites de lo estrictamente partidario. En su propuesta de mayor participación de los movimientos sociales y lo generado alrededor de las nuevas tecnologías (¿las protestas brasileñas por servicios públicos al modo de nuestros cacerolazos?) hay algo del plebeyismo al que apeló Massa cuando se propuso un proyecto para un nuevo Código Penal.

Lo acotado del tiempo electoral de cara a la primera vuelta beneficia a Silva, quien se monta también en la empatía despertada por el trágico accidente de Campos. Apelar a un sprint electoral antes que a una carrera de fondo formó también parte de la estrategia de Massa en las pasadas legislativas. Será una ventaja con la que no contará en 2015, y las encuestas que lo muestran amesetado –y sus declaraciones de oportunismo intentando fijar agenda– evidencian que aquella ventaja ya no es tal.

En Brasil nada está sentenciado aún, pero los brasileños tienen un compromiso con las urnas en poco más de un mes mientras que Argentina tiene todavía un año (y un verano) por recorrer. Luego de dos periodos consecutivos de Lula y uno de Dilma (aún cuando el intervencionismo estatal brasileño no intentara la profundidad del que aquí implementaron Néstor y Cristina Kirchner), los números de Marina Silva parecen indicar que en la ecuación continuidad/ruptura los brasileños estarían privilegiando esta última. El escenario económico –como aquí– del integrante latinoamericano de los BRICS parece también disponer las fichas en tal sentido. La propuesta de Marina Silva ("la situación de las finanzas públicas y la rigidez del presupuesto tornan imperativo que dejamos a un lado la arrogancia y el dirigismo para crear las condiciones necesarias para atraer al capital privado") tampoco suena disonante respecto a la de los principales contendientes argentinos a la presidencia, aún de quien se perfila como el más probable candidato del oficialismo, Daniel Scioli,

No hace mucho, Maduro, en Venezuela, fue capaz de sortear el desafío electoral de Capriles y la MUD. En Colombia, recientemente, Santos sufrió más de la cuenta para evitar un retorno del uribismo. En octubre (y noviembre) será el turno de Dilma. Una derrota del PT, antes que el triunfo mismo de Marina Silva, podría tener consecuencias más que importantes para el subcontinente. Y en 2015 será el turno de nuestro país.

viernes, 22 de agosto de 2014

Guerra de trincheras frente al proyecto de cambio de jurisdicción de pago

El anuncio del envío al Congreso de un proyecto para pagar a los bonistas (tanto holdins como outs) en territorio nacional, a través del Banco Nación (u otro fiducidiario distinto al Bank of New York, bloqueado por Su Majestad Griesa), permitió por primera vez poner en evidencia los posicionamientos de quienes serán actores estelares en 2015 respecto a una cuestión de Estado. Frente a las implicancias del caso en cuanto a soberanía, deuda y en último término las posibilidades reales de la economía argentina en el futuro, primó la interpelación de un determinado segmento del electorado. Pese a comprender que nos enfrentamos a un ataque especulativo (no es otra cosa) que involucra no sólo a una administración, las distintas fracciones opositoras elijen desentenderse. Veamos.

Para tristeza del kirchnerismo emocional que ama odiar al ex motonauta, Scioli bancó el proyecto (no había sido muy claro cuando Griesa amenazó con el default). ¿Habrá escuchado a Artemio López, que dice que el candidato del FpV debe apuntar al electorado kirchnerista? ¿Buscó posicionarse como hombre de Estado? ¿Podía hacer otra cosa? Lo cierto es que dijo que el proyecto está “orientado a dar certidumbre y reafirmar la voluntad y capacidad de pago del país”. Punto para él y para que el eslogan elaborado por esta consultora, LosHuevosYLasIdeas Campañas, Cumpleaños y Bautismos llegue a la estratósfera: “Mancuso hijo de puta 2015”.

En cambio, el arco opositor fue hasta sorprendido en su mala fe (!) por una posición más razonable del delegado de Singer, quien no declaró al país en desacato. El primero fue Macri, oponiéndose tajantemente al canto de “hay que respetar las reglas de juego” (como si Griesa no estuviera innovando con cada decisión, empezando por su reinterpretación del pari passu) y demostrando así, hoy, los reflejos que caracterizaban a Massa durante el año pasado. Sturzenegger dio el soporte argumental: “están desacatando una orden de la justicia a la que el mismo Gobierno decidió someterse. Esto no construye confianza, inversión y empleo”. Más simple que todo lo anterior: se corresponde con el ADN ideológico del PRO y apunta claramente a consolidar a Macri dentro del electorado conservador liberal y antikirchnerista. Ni los huevazos a Cavallo lo amedrentan, macho cabrío de la derecha vernácula.

Quienes conforman el FAUNEN se expidieron también por el rechazo, secundando a Macri que antes les marcó la cancha a todos: cualquier atisbo de contemplación sería una mancha de kirchnerismo indeleble. No hubo pronunciamiento formal, pero Sanz y Cobos adelantaron su oposición. Como era de esperar, fue Nito Artaza quien planteó disidencias, pero confirmó que votará del mismo modo que su cuerpo legislativo. Comprensible: el FAUNEN vería aun más comprometidas sus chances si no pudiera demostrar disciplina partidaria a un año de las PASO.

Al contrario del oficialismo y del macrismo, quien no pudo capitalizar la situación fue Sergio Massa y su Frente Renovador. Lejos de la agilidad demostrada durante las pasadas elecciones, demoró dos días para confirmar su oposición al proyecto, pero con algunas observaciones interesantes. En primer lugar, su propuesta casi replica a la del oficialismo, cuando invita a considerar otras sedes de pago además de Buenos Aires. Es que el proyecto del kircherismo no dista mucho de lo expresado por Roberto Lavagna en Clarín hace algunas semanas, y con este rechazo el Pálido –parte sustancial de la reestructuración de 2005– queda expuesto pagando la necesidad del FR de diferenciarse. De todos modos, la fórmula utilizada para expresar la ausencia de una propuesta concreta adquirió ribetes propios de comedia cuando dijeron que lo que llevarían al Congreso serían “pautas precisas para discutir con los otros bloques (opositores) un proyecto alternativo”. Parece un chiste de la MAK, mirá. Complica al Frente Renovador su origen en el peronismo y su búsqueda, a la vez, del voto opositor y republicano. Así, sólo pueden enfatizar su condición de fuerza nueva, mientras en lo que a este tema atañe su representación es rapiñada por la oposición más ideológica y estructurada del PRO.

En el pasado la guerra de posiciones se limitaba a escoger la geografía más conveniente: Maradona citó a Toresani en Segurola y Habana para jugar de local, los generales de cualquier rey debían ocupar el terreno más alto, total después todo se resolvía a las piñas y espadazos, cuerpo a cuerpo. La guerra posmoderna, en cambio, es la de misiles, drones y mínimas incursiones terrestres: las posiciones no son ya determinantes porque el soldado dejó de estar en el centro del dispositivo para ser una herramienta más. Pero entre ellas imperó durante casi un siglo la guerra de trincheras, luego de que el bueno de Colt inventara el revólver. A partir de entonces, estar en el descampado, parar una bala de pecho o cabeza no fue más negocio. Una de sus características principales es el mantenimiento de posiciones estáticas. Referido a las fracciones opositoras, este post trata exactamente sobre eso.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Carta Abierta de Orlando Barone a Sergio Berni

Mentira. Este texto no será de Barone ni una carta a Berni pero el debate sobre la delincuencia foránea y antinacional –menor, anecdótico, carroña para buitres periodísticos internos– está abierto. Debido a la coyuntura económica la batalla cultural se encuentra en el primer momento de sus ciclos stop&go pero no por ello nos privaremos de la crítica sagaz, mordaz, locuaz y todas las otras palabras que terminen con “az” que se les ocurran como… Jason Mraz. Que casi con seguridad no coincidiría con Berni.

Algún desprevenido se preguntará “¿qué dijo este chabón?”. Va: “…les pido a los legisladores que le den herramientas ágiles a la Justicia para que cuando detengamos delincuentes extranjeros que vienen a la Argentina a delinquir salgan del país y no puedan entrar nunca más. “Ah”, me dirán. “¿Y?”. Y nada (!), pero no lo separa ninguna distancia de las declaraciones xenófobas de Macri en ocasión de la toma del Parque Indoamericano en 2010. No me vengan con el verso de las teorías del derecho, podría decir Berni, pero ya lo dijo antes Sergio Massa.

Ah, ya es un poco menos fácil bancarlo, ¿no?

El kirchnerismo emocional no pudo nunca desembarazarse de una tara producto de su emergencia bajo la condición de minoría intensa a partir de 2008: tiene una clara tendencia a bancar cualquier estupidez de los propios (siempre que no tengan votos) y a mirar con recelo a cualquiera que cuente con apoyo en las urnas (y su apellido no comience con K). A estos últimos se les exige pedrigí. La receta perfecta para sufrir cuando comience la temporada de diferenciaciones.

Volvamos al tema. Las declaraciones de Macri y Massa antes, de Berni y Hugo Curto ahora no son sólo desafortunadas y desangeladas, sino que forman parte de un discurso más amplio, boludo, efectista y facilista. Ni siquiera debemos considerar el sinsentido jurídico de pedir deportaciones previas o durante un procesamiento (antes debiéramos considerar los miles que engordan las estadísticas del ítem “prisión preventiva”). Sí que ese discurso estigmatizante, estereotipador es francamente contradictorio con el enarbolado históricamente por el kirchnerismo, que tiene a la inclusión, el trabajo, la educación y en último término a la contención social como banderas contra la violencia y/o delincuencia. Pero además, las declaraciones de Berni chocan de frente contra la realidad pura y dura de las estadísticas. Aportadas por Robertino Carlés (quien no puede ser acusado de opositor, precisamente): Censo penitenciario. Población detenida: 61.192. Argentinos: 57.505 (94%). ¿El problema es la inmigración descontrolada macrista? ¿El verso de las teorías del derecho massista? ¿El facilismo xenófobo de Berni que utiliza como excusa a la ejecutividad? Nah.

Pero aprovechemos el debate y discutamos lo importante: ¿cómo debiéramos deportar a los delincuentes extranjeros? ¿Deberíamos diferenciar entre peruanos pungas y colombianos narcos ricos? ¿Pasaje en primera clase para los segundos y un baúl de algún auto para los primeros? Los tucumanos o formoseños, ¿calificamos como extranjeros internos en Buenos Aires? ¿Es factible construir centros de rehabilitación para gendarmes que permiten la entrada de estos elementos infectantes al corazón de la Patria? ¿Declaramos a los montes tucumanos zona liberada de América Latina del flagelo del extranjero delincuente? ¿Y con Benetton en la Patagonia qué hacemos?

Algo más para terminar: declarar como Berni, impunemente, puede no tener tantas consecuencias inmediatas en el conurbano bonaerense o la CABA. Sí que podría tenerlas en provincias limítrofes como Jujuy, Salta, Formosa o Misiones. Decí que el discurso de Berni les queda lejos.